07 abril, 2008

Ashuntele al disco! :O



Salgo de mi casa, me subo al auto con mis papás y mi hermana, y saco ese disco que tanto tanto tanto quiero escuchar, todo el día, sea cual sea. Pero ya dentro, pongo el disco, ya un poco tímido, y empiezo a desesperarme como, no sé, malabarista sobrecargado. El track 4 va en la mitad, y voy casi sudando, empiezo a mirar a todos lados, sospechando el fín. Mi mamá con lentes, callada, sin comentarios. Mi papá callado, serio, pero serio, y mi hermana ya comienza gritando “cambien la música, cambien esooo!”. Entonces la callada se une como si hubiese tenido un bozal todo el tiempo, diciendo “Sí! Es puro ruido, como pueden gritar así!?/Sí, de verdad! Mas fooome…!” y el callado no hace más que sacar el disco rápidamente, y seguir como si nada. Si no tiene gafas bién, y si tiene mejor. Yo me quedo con un “pucha oh!” interno casi de buena onda conmigo mismo, pero nunca me siento más aliviado como en el momento en que sale expulsado el intento de turno. Y así por los siglos de los siglos, amén.
Entre las victimas más memorables del dedo justiciero del pelao gallardo, se encuentran distintas clases de mártires. Los Sex pistols sufrieron como nadie, cuando viajábamos al sur hace unos tres años. “Never mind the bollocks, here´s the sex pistols”, track 1: Comienza a sonar el clásico de los clásicos, “ai don guana jolidei in de sen-A!, ai guana gou tu de niu belsen-A!”, pasó el coro, y hasta el solo de guitarra! Para mí ya era demasiado. Desesperado y para peor impresionado. Cuando sale la parte del discurso, la guitarra disonante, y Johnny Rotten, en ese entonces, puteando a todo el mundo, escuché a mi hermana decir “sa…” y asumí que hasta ahí llegaba la cosa. Nunca me han recriminado tanto un álbum. Los mamones tampoco se salvan. “Blues skies, broken hearts”, de The ataris, llegó una vez hasta el track 7. El homónimo de American football, no pasa de “Honestly”, track 3, por el simple pecado de quedarse pegado en el mismo guitarreo más de un minuto! Y hace poco, hasta “The velvet underground and nico” salió volando de la radio, después de un esforzado DISCO COMPLETO, aunque la cara de aburrimiento no se las sacaba ni con Che Copete vestido de poquemón. La gota que rebalsó el vaso fue que comencé a escucharlo de nuevo. Claro! Ya había le había agarrado confianza, y en el track 2, chick!, estaba afuera. Faltaba que me dijera “Patudo, te doy la mano, y me tomay el codo!”, o cosas de papás como esa.
A veces trataba de irme en el asiento delantero, para bajarle en las partes problemáticas, y volver a subirle “cuando se puede”, aunque ya prefiero resignarme a la FMDOS que viajar así de acomplejado. Pero hoy, cuando ya había perdido toda esperanza; cuando ya daba por hecho que jamás saldríamos de Soda stereo y Kenny G, tuve la suerte de salir solo con mi mamá, y cuando me dí cuenta de que los Ramones no se quedaban callados, y de que podía bailar y cantar sin problemas “ Yeah yeah, she´s the one!”, hice que mi mamá gritara “Hey oh! Let´s go!” y estuve a punto de gritar “Marlene is a punk rocker!”, pero pa qué tanto? Misión cumplida, por fín.

*En la foto, nacho ramone.

07 marzo, 2008

Saquen la lengua, (por) los trompetistas de verdad.



En verdad me gusta mucho el jazz. Me agrada la velocidad, las melodías, la actitud, incluso la historia clínica de los hoy en día famosos y alabados músicos, y desconocidos exponentes del underground jazzero durante los cuarenta-cincuenta-sesenta, sobre los cuales no hace falta profundizar ni un centímetro más en sus venas llenas de pastillas para dormir y heroína. Pero no hay nada que me deje más satisfecho que escuchar a una trompeta gritar su verdad. Suena como un vocero de las blasfemias mas grandes y crudas; un panqui mostrándole el culo al gobierno; un perro con rabia ladrando a mil por hora. Burlesco total. No existe el “super yo” en esto de la trompeta. Y es que los trompetistas, los verdaderos, los de espíritu trompetista, son todos unos payasos borrachos. Y los borrachos son sinceros.
Lo que me impresiona es ese mediatizado culto al saxofón y a su protagonismo. La mayoría apenas escucha hablar del ruidoso mundillo del jazz, comienzan con la verborrea acerca del saxo, y blah, blah blah. Denle un hijo si quieren al bronce con voz de humano, pero yo me quedo con el perro rabioso. Eso.

08 enero, 2008

comunicado.

Este mensaje va dedicado a nosotrs los que caminamos un tanto extraño. Pienso que es por que en el fondo caminamos en otra dirección, y queremos llegar a otro lugar. Por eso las patas chuecas, los pasos entrecortados, los brazos languidos, etc.

La euforia.

Las princesas y los principes de la disco
me dijeron que no querían hablar del piano,
por que no querían emocionarse.

Después de todo, es una discoteque;
es su problema, y la euforia la pagan ellos.

04 noviembre, 2007

Tic-tac, tic-tac, no todas entienden.

-Y cuanto falta?

-No sé, pero quiero que pasen todos los segundos del mundo al mismo tiempo.

-Así como un minuto?

-No po´ mamá, como un segundo.

19 julio, 2007

aeropuerto.

son las 7:45 a.m, y ya es de día cá en el aeropuerto.
debería haber salido el lunes a las 2:30 a.m, pero mi papá rebotó por problemas legales.
entonces nos fuimos a los angeles, y nos avisaron que había un pasaje, así que volvimos rapido, y llegamos a las 1:00 a.m de hoy.
pero la mala suerte casi nos caga nuevamente en policia internacional, y cuando logramos pasar, nos subimos cerca de las 3:30 de la mañana a un avión de tam (la misma aerolinea del de los mil y un muertos de sao paulo) y estuvimos como 3 horas arriba, hasta que nos hicieron bajar por problemas con el avión.
pa la cagá.
ahora espero que el proximo salga pronto, que es como a las 11:000 a.m, si es que sale.
estoy en un ciber que cuesta $600 x 15 min.
=*

11 julio, 2007

La (re)vuelta.

1
ricardo flores magón, dispara con este cañón.
2
volví al parecer.(luego subiré algo más.)
3
a quién le importa?
4
la mercancía se robo nuestras vidas, y ahora nuestras vidas son la mercancía.
5
a quién le importa eso?
6
verguenza.
7
=*

16 enero, 2007

.



El abrazo en que mis brazos se aferraban a tus pasos
caminaban cuatro tatos sobre la linea del tren
siempre con la incertidumbre, si saltamos o pensamos,
caminamos, tiritamos, caminamos y olvidamos.

Los zapatos no apuraban cuando el tiempo los pisaba
caminaron cuatro tatos bajo el arbol que miraba
cuando casi se besaban, tiritaban y olvidaban
que el miedo lo regaba y que al miedo lo amparaba.

Nunca oyeron los zapatos el sonido del ocaso
caminaban indecisos sobre los durmientes tibios
nunca vieron la esperanza las cabezas de los cuatro
se olvidaron de olvidarse del olvido pegajoso.

Las termitas le contaron en secreto a don armario
que solo estaban los rieles del sendero de los cuatro
cuando ya no se miraban, se callaron y observaron
a ese tiempo que volaba, y que ventaja les llevaba.