Ashuntele al disco! :O

Salgo de mi casa, me subo al auto con mis papás y mi hermana, y saco ese disco que tanto tanto tanto quiero escuchar, todo el día, sea cual sea. Pero ya dentro, pongo el disco, ya un poco tímido, y empiezo a desesperarme como, no sé, malabarista sobrecargado. El track 4 va en la mitad, y voy casi sudando, empiezo a mirar a todos lados, sospechando el fín. Mi mamá con lentes, callada, sin comentarios. Mi papá callado, serio, pero serio, y mi hermana ya comienza gritando “cambien la música, cambien esooo!”. Entonces la callada se une como si hubiese tenido un bozal todo el tiempo, diciendo “Sí! Es puro ruido, como pueden gritar así!?/Sí, de verdad! Mas fooome…!” y el callado no hace más que sacar el disco rápidamente, y seguir como si nada. Si no tiene gafas bién, y si tiene mejor. Yo me quedo con un “pucha oh!” interno casi de buena onda conmigo mismo, pero nunca me siento más aliviado como en el momento en que sale expulsado el intento de turno. Y así por los siglos de los siglos, amén.
Entre las victimas más memorables del dedo justiciero del pelao gallardo, se encuentran distintas clases de mártires. Los Sex pistols sufrieron como nadie, cuando viajábamos al sur hace unos tres años. “Never mind the bollocks, here´s the sex pistols”, track 1: Comienza a sonar el clásico de los clásicos, “ai don guana jolidei in de sen-A!, ai guana gou tu de niu belsen-A!”, pasó el coro, y hasta el solo de guitarra! Para mí ya era demasiado. Desesperado y para peor impresionado. Cuando sale la parte del discurso, la guitarra disonante, y Johnny Rotten, en ese entonces, puteando a todo el mundo, escuché a mi hermana decir “sa…” y asumí que hasta ahí llegaba la cosa. Nunca me han recriminado tanto un álbum. Los mamones tampoco se salvan. “Blues skies, broken hearts”, de The ataris, llegó una vez hasta el track 7. El homónimo de American football, no pasa de “Honestly”, track 3, por el simple pecado de quedarse pegado en el mismo guitarreo más de un minuto! Y hace poco, hasta “The velvet underground and nico” salió volando de la radio, después de un esforzado DISCO COMPLETO, aunque la cara de aburrimiento no se las sacaba ni con Che Copete vestido de poquemón. La gota que rebalsó el vaso fue que comencé a escucharlo de nuevo. Claro! Ya había le había agarrado confianza, y en el track 2, chick!, estaba afuera. Faltaba que me dijera “Patudo, te doy la mano, y me tomay el codo!”, o cosas de papás como esa.
A veces trataba de irme en el asiento delantero, para bajarle en las partes problemáticas, y volver a subirle “cuando se puede”, aunque ya prefiero resignarme a la FMDOS que viajar así de acomplejado. Pero hoy, cuando ya había perdido toda esperanza; cuando ya daba por hecho que jamás saldríamos de Soda stereo y Kenny G, tuve la suerte de salir solo con mi mamá, y cuando me dí cuenta de que los Ramones no se quedaban callados, y de que podía bailar y cantar sin problemas “ Yeah yeah, she´s the one!”, hice que mi mamá gritara “Hey oh! Let´s go!” y estuve a punto de gritar “Marlene is a punk rocker!”, pero pa qué tanto? Misión cumplida, por fín.
*En la foto, nacho ramone.



